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Como el Paternalismo crea Dictadores.

 

Papi

Por Alfredo Jordan

Con el embargo de petróleo de Oriente medio de 1973, los precios del petróleo mundial y, junto con él, los ingresos del gobierno venezolano, se cuadruplicó desde 1972 a 1974. Este repentino y considerable aumento en los ingresos del Gobierno era históricamente único en Venezuela (y sería para la mayoría de los otros países en el mundo). Permitió que el recién elegido Presidente, Carlos Andrés Pérez, a prometiera a los venezolanos que Venezuela se convertiría en un país desarrollado en unos pocos años. Fue evidente para la mayoría de los analistas económicos el camino “Peronista” o “Castrista” de la destrucción social Venezolana vía “Paternalismo”. Nadie dentro de la sociedad venezolana pudo iluminar a sus clases altas o medias de la tragedia que se avecinaba.
El proyecto de Carlos Andrés Pérez, conocido como “La Gran Venezuela” y se suponía que “sembrar el petróleo” era la base de una combinación en la lucha contra la pobreza, a través de controles de precios y aumentos de ingresos y la diversificación de la economía del país, a través de la sustitución de importaciones.
No recuerdo algún economista latino, excepto José Piñera Harvard ex-Ministro Chileno y hermano del presente Presidente de Chile alertar en contra de este trend social de Carlos Andrés Pérez.
Cuando controlas los precios del mercado, inflación surge. Manufacturadotes pierden incentivos y costos incrementan al ser obligados en muchos casos vender por debajo de estos. La paternalista idea de aumentar salarios sin expandir la base de impuestos y su sistema de recaudación crea inflación, estos son ejemplos de texto en economía.
El hecho de que todo seria financiado en parte por la nacionalización de la industria petrolera de Venezuela.
La repetida formula de paternalismo en gobierno es una lección nunca aprendida en Latinoamérica. Cada gobierno en historia ha demostrado lo funesto de las consecuencias de esta política.
Mientras que el auge petrolero parecía ser una tremenda bendición a Venezuela, las consecuencias negativas, tales como la inflación crónica y, paradójicamente, un endeudamiento cada vez mayor. Estos problemas se agravan cuando, en el medio-80 el precio del petróleo comenzó a bajar, debido a la ruptura de los miembros de la OPEP de sus cuotas de producción. En 1998, el precio del petróleo había llegado a una nueva baja histórica de 3,19 dólares por barril (en precios de 1973).
Esta disminución en los precios del petróleo tuvo un impacto significativo en la economía de Venezuela, sobre todo en los ingresos per cápita, que habían estado en una disminución constante entre la mitad-80 y el presente.
Se pueden observar los síntomas de la enfermedad holandesa en la economía venezolana claramente, cuando uno mira en la medida en que el aumento en la producción de petróleo y los ingresos fue seguido por una disminución correspondiente en la producción agrícola, retrasando la industrialización. Mientras que la producción agrícola que se compone de aproximadamente un tercio de Venezuela PIB. Actualmente la agricultura produce aproximadamente el 6% del PIB.
También, la producción industrial disminuyó entre 1990 y 1999 de 50% del PIB al 24% (en comparación a la de todos de América Latina, que se redujo del 36% al 29% en el mismo período). Los otros síntomas de la enfermedad holandesa son evidentes en la constante devaluación de la moneda y la subsiguiente inflación que han existido en la economía de Venezuela desde el auge de aceite de los finales de los años setenta y principios de los años 80.
Es completamente irresponsable la falta de alertas y la auto-forzada ignorancia de un problema tan mundialmente conocido y estudiado bajo el nombre de la enfermedad holandesa.
La nacionalización de la industria venezolana existió solo en papel pues los nuevos Presidentes eran los antiguos Presidentes. Esta nueva clase elitista entro en conflicto contra los deseos de la administración Chavista por control del presupuesto de las ganancias y su uso exclusivo por el poder ejecutivo en manos de Chávez.
Con la destrucción de la clase industrialista menos, la agricultura y manufactura regional, Venezuela de facto perdió su identidad económica. El deseo de recibir sin esfuerzos, convirtió a la larga población citadina en Caracas en subvencionados del Estado y por ende dependientes de sus decisiones.
Holanda sufrió las consecuencias de las dependencias de un producto y rectifico su rumbo, evitando con ello ruina y Dictaduras.

 
 
 

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